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Tragedia de la Angostura


11/09/2020 Puntarenas vivió un sábado trágico el 13 de septiembre de 1975. Recordado eternamente como La Tragedia de la Angostura, este día la provincia se cubrió de luto y el presidente de la República Daniel Oduber Quirós decretó tres días de duelo nacional. Hace 45 años, un autobús repleto de pasajeros se precipitó en las aguas del estero y más de cincuenta víctimas murieron ahogadas

Tragedia de la Angostura

Los acontecimientos de esta lamentable tragedia sucedieron insólitamente. El autobús placa PB-358 conducido por un hombre llamado Mauricio Nacarado llevaba diez o más pasajeros de exceso, transportando unas 70 personas. Acababan de recoger algunos pasajeros en el Hospital Monseñor Victor Manuel Sanabria y se dirigía al centro de Puntarenas. Al acercarse a La Angostura, el sitio más estrecho del trayecto, los viajeros escucharon un estallido de llanta y el vehículo se tambaleo. El bus se fue hacia la derecha, donde no había valla de protección, se salió de la vía y se sumergió en las aguas del estero.

Pronto empezó una batalla de los pasajeros por sobrevivir. Algunos intentaron salir por las ventanillas del autobús. Pronto, la noticia se dispersó por Puntarenas, y voluntarios llegaron a recuperar los cuerpos. Perdieron la vida 11 hombres, 22 mujeres, 6 niñas y 10 niños. El dolor sentido por las familias de las víctimas, las viudas, los viudos, padres, huérfanos y huérfanas todavía se siente en el país. Nunca olvidarán la eterna marca que dejó esa tragedia en sus vidas.

Uno de los héroes de este fatal accidente es Antonio Obando Chan. Hijo de Antonio Obando Aguirre y Yanny Judith Chan Li, con apenas quince años ofrendó su vida en La Angostura para salvar a quienes se asfixiaban en la profundidad del estero. Andaba en el bus con varios compañeros del Liceo Marti. Sacrificó su vida, pero no antes de liberar a tres víctimas de aquel accidente de bus. Se empeñó en salvar a quien podía y en 1975, fue declarado Héroe Nacional de la República. Un colegio del Roble de Puntarenas lleva su nombre.

Dar la vida por desconocidos es un acto de amor. Este acontecimiento nos invita a reflexionar lo frágil que es la existencia de los humanos en el mundo. Puntarenas debe aplaudir la heróica hazaña de aquellos que lucharon, y de aquellos que siguen viviendo a pesar del gran dolor de la pérdida. Es un doloroso recuerdo para la memoria colectiva del país y un acto heroico de Puntarenenses.



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